¿Cómo funciona un paraíso fiscal?

Volviendo a los orígenes históricos de estos peculiares enclaves, algunos estudiosos se remontan incluso a la floreciente actividad bucanera y pirata de los siglos XVII y XVIII para dotar de argumentos de peso la proliferación actual de estos paraísos opacos diseminados por las múltiples islas del Caribe. Pero probablemente fue el año 1957 la fecha más decisiva para su germinación, precisamente cuando se promulgaron una batería de leyes británicas que favorecieron la aparición de territorios offshore, de nula tributación fuera de sus costas, tanto en sus islas más próximas a la metrópoli, las denominadas Islas del Canal, como en las que por entonces estaban bajo su jurisdicción en el Caribe.

Quizá por ello la horquilla temporal más fidedigna del origen y proliferación de los paraísos fiscales es la década de 1960, en pleno proceso descolonizador y de reindustrialización de las grandes potencias después de la II Guerra Mundial.

Algunos países decidieron diseñar sistemas fiscales atractivos para el capital extranjero, y los pusieron en marcha sin tener en cuenta los más elementales límites jurídicos y fiscales que sí cumplen la mayoría de los Estados del planeta. Antes de la gran contienda mundial, Suiza y Liechtenstein abrieron el camino. El férreo secreto bancario impuesto por el país helvético en 1934 sirvió para dar buen cobijo al ingente capital que los judíos sacaron de la Alemania nazi.

Se antoja una tarea titánica concretar cuánto dinero se oculta en estos países diseminados por medio mundo, muchos de ellos ubicados en exóticos enclaves geográficos, pero algunos estudios elevan a 32 billones de dólares la cantidad aproximada que da esquinazo a las tributaciones a las haciendas nacionales y se pone a la sombra protectora de los paraísos fiscales en busca de la mejor rentabilidad posible para sus esquivos propietarios. O lo que es lo mismo: una tercera parte de la riqueza mundial escapa a la recaudación estatal.

Las razones que llevaron en su momento a estos países a dotarse de una fiscalidad especial y sui generis son tan variadas como sorprendentes. Así, por ejemplo, algunos pequeños Estados que fueron antiguas colonias de potencias mundiales aseguran que esta modalidad es ‘una más’ a través de las que obtener recursos. Y punto. Otros países como Holanda, Luxemburgo, Suiza o Isla de Man, por ejemplo, buscan competitividad fiscal. Y un último grupo, al que pertenecen entre otros Costa Rica, Hong Kong o Panamá, enarbolan el principio de territorialidad para fomentar la opacidad fiscal de sus economías.

En la actualidad se da la paradoja de que los grandes Estados que facilitaron o permitieron con su pasividad el crecimiento y desarrollo de estos sistemas de escasa tributación ven ahora cómo una seria amenaza el poder adquirido por estos pequeños países, que con el amparo que otorgan a grandes fortunas del planeta desestabilizan las economías nacionales de países industrializados. Ningún paraíso fiscal de los aún existentes ha podido evitar una notable evolución legislativa menos opaca, económicamente hablando, hacia Estados con leyes más rígidas y determinados tipos de controles tributarios. Esto se ha debido sobre todo a la presión que han ejercido las grandes potencias ante los perjuicios a que se veían sometidas sus economías por la proliferación de estos paraísos.

Fuente: Forbes

Enlace original

Carlos Devis

Carlos Devis

Carlos ha ayudado a miles de personas a crear abundancia, libertad financiera y balance en sus vidas. Utilizando los mismos secretos que enseña, logró salir de un hogar con gigantes desafíos económicos. Carlos posee el talento de explicar temas complejos para otros, de una manera muy sencilla y amena, y su compromiso siempre es con los resultados de sus estudiantes.

Comenta y comparte esta publicación:

¡SÍ! Quiero Recibir Tus Consejos En Mi Email...

¿Te gustaría recibir información, herramientas y recursos gratuitos, que cambien tu vida y tus finanzas para siempre?

No te preocupes, tus datos están a salvo con nosotros y no los compartiremos con nadie. Puedes darte de baja cuando quieras.

Nos preocupamos por sus datos y nos encantaría utilizar cookies para mejorar su experiencia. Saber más