¿Soledad o intimidad? Disfruta más de tu propia compañía

Un amigo me decía: “Quién no disfruta estar sólo consigo mismo, está en muy mala compañía”.
Y creo que hay algo de cierto en todo ello. Nos han enseñado que la soledad no es buena compañera y se ha hecho de ella una mala reputación. Hoy te quiero invitar a reflexionar sobre ¿soledad o intimidad? Disfruta más de tu propia compañía… 

Es importante distinguir entre estar sólo, y no tener con quien compartir aspectos personales o íntimos. O el sentimiento de soledad, que es una actitud que no está relacionada con los demás, es mi propia percepción de que a nadie le interesa lo mío.

 

Pero… No todo es tan malo acerca de la soledad

La soledad muchas veces te permite crear ese momento de intimidad donde puedes conectar contigo mismo como nunca antes imaginadas. En mi caso personal, puedo decir que en un momento de profunda intimidad tuve la brillante idea de compartir parte de mi experiencia en un libro que actualmente ayuda a cientos de personas a lograr su paz financiera. 

Es muy diferente estar sólo que sentir la soledad. Puedo dormir en la misma cama con alguien o estar en una fiesta familiar íntima, plena de afectos y de calidez, y sentir una gran soledad.

O estar en un cuarto lejos de todos y de todo de lo que me es cercano, y sentir que puedo estar bien conmigo sabiendo que la vida tiene momentos para estar compartiendo con otros, y momentos para estar conmigo mismo.

En nuestra cultura, nos enseñan que es doloroso estar sólo, que nos debemos sentir mal cuando no tenemos compañía. Si nos gusta o disfrutamos de la soledad, somos un poco raros. Se dice con frecuencia, «pobrecita de esa persona que está sola»

Sin embargo en el día a día, y entre más avanza nuestra vida, probablemente más tiempo pasaremos solos. Muchas veces nos escondemos en más horas de trabajo en ocupaciones que son distractoras para evitar estar solos.

¿Conoces a alguien que trabaje sin parar?
Aquí puedes ver una historia real de situaciones de este tipo. En mi vida, he aprendido que más importante que con quién estoy o qué hago, es cómo me siento conmigo. Si tengo paz o no en mi corazón, mi mente y mis emociones. Porque en últimas, aunque esté con otras personas, primero estoy conmigo mismo.

 

Es determinante DECIDIR estar bien, sentirse bien, sentirse feliz.

Por supuesto, existen situaciones o personas que nos afectan o nos causan dolor, pero cada uno en cada instante, tiene la opción de hacerlo más o menos doloroso, más o menos duradero.

Mientras viva y sin importar las circunstancias, cada persona tiene el poder de decidir qué pensamientos o qué sentimientos alimenta, y cómo se siente consigo misma o en relación con los demás.

Imagina que…

… Quieres hacer una fiesta para una persona muy querida y muy cercana. Para eso, quizás arregles con detalles bonitos tu ambiente. Harás lo posible para que tus otros invitados sean personas gentiles, que tengan buenas palabras y buenos sentimientos, y si notas algo negativo o que va a dañar el ambiente, buscarás, de la mejor manera, pasar discretamente el momento difícil. Para que así, con la suma de todo esto, crear un momento especial.

Ahora piensa en que tú eres la persona invitada…

¿Cómo te gustaría que te recibieran?… ¿Que te trataran?, ¿que se relacionarán contigo en ese momento?

¿Cómo seleccionar los “invitados” especiales a tu fiesta? 

En cada instante, tú puedes decidir si en tu interior se permiten invitados desagradables o que te dañan. Esos invitados son los pensamientos negativos, tus juicios, reproches o los auto reproches.
¿Quieres recibir a invitados agresivos como: los resentimientos, la envidia, la rabia, la culpa, que son despiadados y destructivos? 

Entonces si quieres invitados agradables decide con DETERMINACIÓN, crear un espacio grato dentro de tí. Háblate con calidez y gentileza, trátate en tu interior como tratarías a tus invitados más apreciados.
Háblate de la misma manera, ten cuidado en la manera de cómo te comunicas contigo mismo. Resalta en tus pensamientos, lo que te gusta de ti y de tu vida. Asume la responsabilidad sobre lo que quieres mejorar, y reconoce tu fuerza y tu capacidad de hacerlo.

Agradece y valora tus esfuerzos, tus logros, tus afectos, tus momentos gratos, revísalos con gratitud y no con nostalgia o con auto reproches. 

 

Sal de los pensamientos negativos y destructivos que condicionan tu paz mental

Puede suceder que a veces te resulte difícil controlar tus pensamientos, haz deporte, pinta, baile, practica un pasatiempos que disfrutas y que consideras constructivo para tu vida.

La diferencia entre sentir la soledad o la intimidad, es el tipo de «fiesta», o mejor, de ambiente que tu creas en tu interior. En la soledad, los pensamientos o emociones que invitas y que alimentas, son de reproche, autocompasión, dolor, miedo e incertidumbre.

Para sentir la intimidad, tú decides crear un templo en tu interior, en el que los invitados son la alegría, la gratitud, la flexibilidad, la aventura, y la confianza de que pase lo que pase, la vida es un regalo maravilloso donde en cada instante, se puede vivir feliz.

Tú sabe quiénes de tus cercanos viven sufriendo y quejándose de la soledad, o quiénes son aquellos que disfrutan en la intimidad y que gozan de su propia compañía.

Porque aquellos que sienten la soledad, con frecuencia son personas que critican, transmiten ansiedad o angustia, es difícil estar con ellos, y con esa actitud acentúan su inconformidad y cada vez menos otros querrán compartir su compañía. Mientras que, quienes disfrutan su intimidad, emanan tranquilidad, serenidad, alegría, y es  muy fácil estar con ellos.

Quién no quisiera, o mejor dicho, no necesitan estar a tu lado, porque esas personas saben disfrutar de su propia compañía.

Y luego de haber leído esto, ¿qué piensas?: ¿soledad o intimidad? Disfruta más de tu propia compañía y verás que no necesitas razones para estar feliz. Para disfrutar, ¡qué más razón que pensar que usted se lo merece!

 

Por último recuerda que:

“Lo único que te aleja de lograr lo que TÚ quieres es un pensamiento que no es cierto”.

 

Carlos Devis

Carlos Devis

Carlos ha ayudado a miles de personas a crear abundancia, libertad financiera y balance en sus vidas. Utilizando los mismos secretos que enseña, logró salir de un hogar con gigantes desafíos económicos. Carlos posee el talento de explicar temas complejos para otros, de una manera muy sencilla y amena, y su compromiso siempre es con los resultados de sus estudiantes.

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